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Lic. Amalia Escobar
Directora General

Seguridad

Nuevas fosas clandestinas en México reviven la angustia y el dolor

El hallazgo de 36 enterramientos en Veracruz aumenta la ansiedad entre los familiares de desaparecidos

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Nuevas fosas clandestinas en México reviven la angustia y el dolor

Abril 19, 2019 | AEcomunicaciones

Rosalía Castro se enteró del hallazgo el miércoles, por las noticias. Le cayó de sorpresa. "Enseguida", dice, "me pregunté por el número, lo de 36". Rumió si acaso no eran demasiadas fosas, si no las habían encontrado, ubicado, marcado, demasiado rápido. Sospechó. Pensó en la tierra de Veracruz, que "es toda arena". "No puedes guiarte por un hundimiento", subraya a este diario en una entrevista por teléfono. "¿Cómo lo hicieron, cómo detectaron 36 fosas tan rápido, cómo están tan seguros de que son fosas? ¿Fueron con los perros, con las varillas?".

Son solo las primeras preguntas que se hizo Rosalía, luego llegaron más, todas peores, más dolorosas. Vecina del Puerto de Veracruz, Rosalia, 64 años, delgada, mirada dura y voz bronca, busca a su hijo desde el 24 de diciembre de 2011, cuando desapareció cerca de Cardel, a las afueras de la ciudad. El hallazgo de las 36 fosas le ha hecho pensar que quizá esta vez sea la buena. Que quizá Roberto, su hijo, esté allí enterrado. "Por un lado te duele mucho, pero por otro lado qué bueno. Serían 36 tesoros más, ojalá los encontremos ahí".
 
 

Hasta enero de 2018, Veracruz contaba 343 fosas clandestinas, más que ninguna otra región en México. Desde entonces el número ha aumentado. El fiscal del Estado, Jorge Winckler, ha anunciado el hallazgo de más fosas desde entonces, como en septiembre pasado, cuando reveló la existencia de un predio con restos de 166 personas. O hace apenas unas semanas, en Río Blanco, cerca de Orizaba, en las faldas de un cerro. Hasta la fecha se han rescatado 16 cuerpos de allí.

El último caso ha sido el de las 36 fosas. Winckler, que compareció ante la prensa el miércoles por la tarde, evitó desvelar la ubicación exacta del terreno. Solo dijo que está en el centro del estado. El secreto duró sin embargo pocas horas. Un grupo de reporteros encontró el predio cerca de Cardel. Cuando llegaron después de un día de búsqueda, les sorprendió que no hubiera nadie vigilando. Que nadie custodiara las fosas.

Los reporteros querían comprobar si se trataba en efecto de un cementerio clandestino nuevo o si, por el contrario, era uno conocido y Winckler solo quería apuntarse una victoria. No era una cuestión baladí. En septiembre, familiares de desaparecidos criticaron al fiscal, acusándolo de que el predio de los 166 cuerpos lo conocían desde hacía un año. Que no era, en fin, nada nuevo.

Pero no, este es nuevo. Rosalía piensa que igual su hijo está allí porque es cerca de donde desapareció. Donde lo desaparecieron. "Un dia antes de que se llevaran a mi hijo, pasó otra situación igual en el mismo sitio. Cuando yo fui a denunciar a la fiscalía, estaba una investigadora, que me dijo, 'mire, me llegaron los videos juntos del evento del 23 y del de su hijo, el día 24'. ¡Y para mi sorpresa es la misma banda!".

A su hijo se lo llevaron de un cajero en Cardel, dice. Y el día anterior se llevaron, igual, en el mismo sitio, a otra pareja. "¿A qué voy? Que a ella la encontraron en ese rumbo, muerta". Ese rumbo, el nuevo predio de 36 fosas.

Fuente: https://elpais.com/internacional/2019/04/19/mexico/1555692125_506846.html